Querida “nómina” esta carta es para decirte que te amo, que no aguanto más sin decírtelo, viniste a mí el fin de semana pasado, fue tan emocionante. No venías “gris”, eras realmente una sinfonía de blancos y negros. No me acabo de acostumbrar a no verte. Quiero que estés así de guapa y radiante todos los días.
Sé que no lo sabes, pero estamos hechos el uno para el otro. ¿Por qué sólo vienes a verme primeros de mes?, ¿es que quieres a otros más que a mí?. Quiero explicarle al mundo que aún cuando no me correspondas, juntos todo tiene sentido.
Te escribo por que tiemblo de emoción ante tu presencia y mi facilidad de palabra habitual se convierte en torpeza absoluta. Te miro y me digo: Pero...pero ¿qué rayos me están pagando?, ¿quién te entiende?, ¿es que vienes sin manual de instrucciones, como la mayoría de las mujeres que conozco?. En fin ... no sé si ir a un “hechicero” o aún peor, a los de Recursos Humanos para que me expliquen (*).
Quiero decirte que te tengo “muy presente” en mis pensamientos, en los buenos y malos momentos, que me acuerdo de ti por la mañana, cuando me desperezo para empezar una nueva jornada. Que también te recuerdo cuando el sol ”baña” mi cara camino al trabajo. Siempre estás en mi cabeza y en mi corazón. Te recuerdo especialmente, también, en los días malos, cuando no estoy “para nada”, sí, en esos días que le dirías a tu madre “mamá llama al cole y di que me encuentro mal y que no puedo ir”.
“Que sepas” que alguna noche me he despertado sobresaltado con la idea de que no me correspondes y que al final me dejarás por “otro”. ¿Qué sería de mi vida sin ti?. ¡Un autentico desastre!. Sí, claro, sé que podrías ser más “grande”, pero ya ves, de momento y como le pasa a la mayoría de los españoles mi nomina es pequeñita y resultona . Es que no puedo remediarlo, siempre veo la botella “medio llena”.
Yo soy de la opinión de que si trabajar fuera bueno no nos pagarían. Quizá por eso no haya enamorado a una nómina de las consideradas más “atractivas”. Y ya sé, que sin esfuerzo y suerte no te volveré a ver, y sabes que te necesito, que no puedo vivir sin ti.
Mi deseo de tenerte conmigo es permanente y sí, lo sé, sé que me vas a decir, que te comparto con más gente: con el banquero, el tendero, el gasolinero, el del bar...., incluso sé que me dirás que te “pierdo” yendo con otras mujeres. Invitando ¡eh!, no vayamos a pensar mal.
Pero sé que tú tampoco me eres fiel. Que no te gusto, a pesar de mi esfuerzo por ser agradable y guapo para ti. Claro que, hay cosas que no pueden ser, y ya se sabe: “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”.
¿Por qué te dejas “parte de ti” con el señor Seguridad Social?. ¿Qué me dices de “mister” Hacienda? . ¿Por qué cuanto más hermosa te veo, te vas más con el señor Hacienda?. ¿Qué he hecho yo para merecerlo?.
Mi amiga “cuenta corriente” me dice que me espabile, que te cambie por otra mejor, que va camino de tenerse que vestir de “rojo” y que a ella, como bien se yo, lo que le sienta bien es el verde.
En fin, quiero que sepas que sigo intentando sonreírle a lo inevitable: ¿Acaso podría amar a una nómina ingenua que se va por ahí con “otros”?. Dicen que no estamos hechos el uno para el otro y estamos condenados a ir por distintos caminos, que estar juntos es un error inevitable. Yo no lo creo así:
Te quiero
(*) Nota del autor: sí, claro que hay manual, pero es un tostón leerlo, no mola nada. Afortunadamente para mí de eso sí entiendo, de mujeres nada de nada, pero ¿quién dijo que la vida iba a ser sencilla y fácil?.
Sé que no lo sabes, pero estamos hechos el uno para el otro. ¿Por qué sólo vienes a verme primeros de mes?, ¿es que quieres a otros más que a mí?. Quiero explicarle al mundo que aún cuando no me correspondas, juntos todo tiene sentido.
Te escribo por que tiemblo de emoción ante tu presencia y mi facilidad de palabra habitual se convierte en torpeza absoluta. Te miro y me digo: Pero...pero ¿qué rayos me están pagando?, ¿quién te entiende?, ¿es que vienes sin manual de instrucciones, como la mayoría de las mujeres que conozco?. En fin ... no sé si ir a un “hechicero” o aún peor, a los de Recursos Humanos para que me expliquen (*).
Quiero decirte que te tengo “muy presente” en mis pensamientos, en los buenos y malos momentos, que me acuerdo de ti por la mañana, cuando me desperezo para empezar una nueva jornada. Que también te recuerdo cuando el sol ”baña” mi cara camino al trabajo. Siempre estás en mi cabeza y en mi corazón. Te recuerdo especialmente, también, en los días malos, cuando no estoy “para nada”, sí, en esos días que le dirías a tu madre “mamá llama al cole y di que me encuentro mal y que no puedo ir”.
“Que sepas” que alguna noche me he despertado sobresaltado con la idea de que no me correspondes y que al final me dejarás por “otro”. ¿Qué sería de mi vida sin ti?. ¡Un autentico desastre!. Sí, claro, sé que podrías ser más “grande”, pero ya ves, de momento y como le pasa a la mayoría de los españoles mi nomina es pequeñita y resultona . Es que no puedo remediarlo, siempre veo la botella “medio llena”.
Yo soy de la opinión de que si trabajar fuera bueno no nos pagarían. Quizá por eso no haya enamorado a una nómina de las consideradas más “atractivas”. Y ya sé, que sin esfuerzo y suerte no te volveré a ver, y sabes que te necesito, que no puedo vivir sin ti.
Mi deseo de tenerte conmigo es permanente y sí, lo sé, sé que me vas a decir, que te comparto con más gente: con el banquero, el tendero, el gasolinero, el del bar...., incluso sé que me dirás que te “pierdo” yendo con otras mujeres. Invitando ¡eh!, no vayamos a pensar mal.
Pero sé que tú tampoco me eres fiel. Que no te gusto, a pesar de mi esfuerzo por ser agradable y guapo para ti. Claro que, hay cosas que no pueden ser, y ya se sabe: “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”.
¿Por qué te dejas “parte de ti” con el señor Seguridad Social?. ¿Qué me dices de “mister” Hacienda? . ¿Por qué cuanto más hermosa te veo, te vas más con el señor Hacienda?. ¿Qué he hecho yo para merecerlo?.
Mi amiga “cuenta corriente” me dice que me espabile, que te cambie por otra mejor, que va camino de tenerse que vestir de “rojo” y que a ella, como bien se yo, lo que le sienta bien es el verde.
En fin, quiero que sepas que sigo intentando sonreírle a lo inevitable: ¿Acaso podría amar a una nómina ingenua que se va por ahí con “otros”?. Dicen que no estamos hechos el uno para el otro y estamos condenados a ir por distintos caminos, que estar juntos es un error inevitable. Yo no lo creo así:
Te quiero
(*) Nota del autor: sí, claro que hay manual, pero es un tostón leerlo, no mola nada. Afortunadamente para mí de eso sí entiendo, de mujeres nada de nada, pero ¿quién dijo que la vida iba a ser sencilla y fácil?.
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