Si, lo sé, para que sonara parecido a lo del cuentecito sería Babá, pero me he dicho. Si hay un jugador de futbol que se llama Kaká ¿Por qué no baba?
Esta postal en realidad va dirigida a un personaje laboral en vías de extinción: El autónomo, que tal y como están las cosas parece que no le queda mucha vida y que, o le toca un primitivón, o encuentra ese tesoro que anda buscando Ruiz Gallardón en el centro de Madrid y que espero que pronto encuentre. ¿Nadie le ha dicho que lo de ábrete sésamo es de un cuento? Bueno, no me quiero desviar de lo que hoy quería contaros.
Sé, que siendo un autónomo te puedes librar de esas compañeras con corte de pelo estilo kale borroka, para los no iniciados son esa gentuza que quema cabinas y cajeros automáticos entre otras “lindezas”. Esa gente que esta peleada con la humanidad con los hombres, con las hormonas y que te hacen responsable de todos los males del mundo conforme asomas la jeta ¡plaf! La culpa es tuya “por existir” y sí, sin replica posible.
Siempre me ha hecho mucha gracia eso de: “mi propio jefe” pues creo que va a ser que no, ¿cómo vas a ser tu propio jefe? Si le tienes que rendir cuentas a hacienda a la seguridad social y lo que es aun más complicado a los clientes. Por eso me refería a lo de los cuarenta mandones, te libras de compañeros indeseables pero estás bajo la tiranía de los clientes. Cada uno de su padre y de su madre. Eso que el cliente siempre tiene la razón es perfectamente descriptible. Al final acabas soportando desequilibrados y maleducados pero en fin … hay que sobrevivir que es lo que toca ahora.
Yo que soy dado a recordar esas frases lapidarias, me hace recordar una de Quino, el autor de Mafalda, que pone en boca de uno de sus personajes la siguiente perla “Amo a la humanidad, lo que me revienta es la gente”
Saludos, besos y abrazos, repártanse según proceda
Esta postal en realidad va dirigida a un personaje laboral en vías de extinción: El autónomo, que tal y como están las cosas parece que no le queda mucha vida y que, o le toca un primitivón, o encuentra ese tesoro que anda buscando Ruiz Gallardón en el centro de Madrid y que espero que pronto encuentre. ¿Nadie le ha dicho que lo de ábrete sésamo es de un cuento? Bueno, no me quiero desviar de lo que hoy quería contaros.
Sé, que siendo un autónomo te puedes librar de esas compañeras con corte de pelo estilo kale borroka, para los no iniciados son esa gentuza que quema cabinas y cajeros automáticos entre otras “lindezas”. Esa gente que esta peleada con la humanidad con los hombres, con las hormonas y que te hacen responsable de todos los males del mundo conforme asomas la jeta ¡plaf! La culpa es tuya “por existir” y sí, sin replica posible.
Siempre me ha hecho mucha gracia eso de: “mi propio jefe” pues creo que va a ser que no, ¿cómo vas a ser tu propio jefe? Si le tienes que rendir cuentas a hacienda a la seguridad social y lo que es aun más complicado a los clientes. Por eso me refería a lo de los cuarenta mandones, te libras de compañeros indeseables pero estás bajo la tiranía de los clientes. Cada uno de su padre y de su madre. Eso que el cliente siempre tiene la razón es perfectamente descriptible. Al final acabas soportando desequilibrados y maleducados pero en fin … hay que sobrevivir que es lo que toca ahora.
Yo que soy dado a recordar esas frases lapidarias, me hace recordar una de Quino, el autor de Mafalda, que pone en boca de uno de sus personajes la siguiente perla “Amo a la humanidad, lo que me revienta es la gente”
Saludos, besos y abrazos, repártanse según proceda