domingo, 25 de octubre de 2009

EL Rey del Crock & Troll

Sigo con la galería de los incordios y hoy me he acordado de un amigo que como tantas personas sigue batallando por sacar a los “suyos” adelante. Siempre que habla del trabajo, habla de los “trolls” que tiene como compañeros de trabajo. Así que su trabajo es como vivir en un bosque encantado en el que a la mínima ¡catacrock! Te endiñan una mala pasada los “dichosos” compañeros.
¿Quiénes son estos troles con los que tanto os doy el “rollazo”? Son muy parecidos a los humanos en apariencia. A veces tienen una cola escondida en sus ropas (*), pero eso no es definitivo ya que los hay de los dos géneros femenino y masculino. Una forma frecuente de reconocer a un trol con aspecto humano es fijarse bien en lo que en lo que viste, en particular, las mujeres trol van a menudo vestidas demasiado elegantemente para ser mujeres humanas que se mueven con frecuencia por una oficina. ¿Y el “troll” hombre como viste? predominan los tonos berenjena y/o marrones y es que la “cabra tira al monte” y el color marrón es algo muy cercano a ellos. Ellos sí que saben combinar colores e implantar nuevas modas “no como otros”.
Sin embargo, la mayoría de las veces los troles se mantienen invisibles y así pueden viajar sin que se les vea. Y colarse en los hogares humanos. ¿Quién no tiene a uno como vecino? A veces sólo se les puede oír hablar, gritar y hacer ruido. En la oficina también son identificables cuando huele a comida guisada, básicamente porque ese olor tiene un “noseque” que no acaba de inspirar hambre sino mas bien “asquito”… así se sabe que hay un troles trabajado cerca.
Los troles también son famosos por su habilidad para cambiar de forma, adoptando el aspecto compañeros amables, esperando su ocasión o compañeros enemigos con los que, hagas lo que hagas siempre se te enfrentaran.
Mientras los grandes troles ogrunos aparecen a menudo como seres solitarios, De ahí el famoso dicho “la soledad del poder” Se sabe que los troles «pequeños» son seres sociales que viven juntos, como los humanos. Crían animales, cocinan, excelentes artesanos y celebraban también grandes banquetes. Hay algunas discrepancias sobre si los troles son básicamente malvados o no, pero a menudo trataban a la gente como ellos son tratados. Sin embargo, los troles pueden provocar mucho daño cuando son vengativos o juguetones.
Los troles también son grandes ladrones, y les gusta robar la comida almacenada en la nevera. Podían entrar invisibles en los hogares durante los banquetes y comer de los platos de forma que no hubiese bastante comida, o echar a perder la cerveza y el pan de forma que faltase o no fuese suficiente. Hábiles a la hora de personarse en cumpleaños y demás celebraciones laborales comiéndose los canapés al asalto y como si hiciera días que no comen ¿Aun crees que no tienes a uno o más de uno en tu centro de trabajo? ¡Que iluso! Pues claro…. Es el, es ella, ahora lo has visto.
A veces los troles raptan a gente para hacerlos sus esclavos o al menos sus prisioneros. Estas pobres almas son conocidas como “zombis” tras una convivencia con un troll a su retorno, quedaban afectados por la locura o apatía provocada por los troles. Cualquiera puede ser raptado por los troles. Normalmente son más fáciles los recién llegados o los becados “almas cándidas” siempre y no aclimatadas. Porque ya se sabe en este mundo cruel o te aclimatas o te aclimueres.
Ánimo Paco
(*) A pesar del rumor no es con ese apéndice con el que piensan. Es más bien con una víscera del tamaño de una nuez que tienen detrás de los ojos. ¿Quién lo iba a decir, verdad?

domingo, 18 de octubre de 2009

La Galería de los Incordios: El Aojador

Los "aojadores" o fascinadores son muy parecidos a los trasgos, puesto que echan mal de ojo, esto es, desgracian o malogran “cosas”. Un ordenador, programa informático, algún plan de trabajo o, si se lo proponen, a alguna persona con su mirada. Dice la tradición que los que tienen un ojo de cada color lo arrojan con más facilidad. Lo se, nadie cree en meigas pero, ¿Qué manía tenemos a que los que tienen algo diferente sean sujetos sospechosos? Un ex compañero de trabajo me decía: Los chinos no te miran….. Sospechan”. Es políticamente incorrecto pero ¿Qué queréis que os diga? Me divertía con sus ocurrencias.
Para los no iniciados en esta galería de personajes de “ficción”, y lo son porqué espero que no os encontréis a ninguno de “ellos” en el trabajo. Son “modernamente “conocidos como los “masoménos”. Los más famosos de entre ellos son los naturales de “Buencubero”. Creo que ya los conoceis, son aquellos que ante un problema o una cuestión concreta siempre dicen “yo diría que, así a “ojo”… “Más o menos” dando muestras de que “no se han estudiado la lección” y el profesor va a “sacarlos a la pizarra”. Esta situación es para mí muy familiar por que en algún trabajo he tenido esa sensación y que queréis que os diga, no es que la recomiende el psiquiatra de guardia que debería existir por ley en todo centro de trabajo que se precie.
El aojador ofrece una eficaz combinación de habilidad presencial, está en los lugares apropiados y en los momentos oportunos. También tiene talento mágico, incluyendo una habilidad limitada de lanzar conjuros a altos niveles. Por eso, es un ser cuanto menos “preocupante” eso de” altos niveles” acongoja (1*) que fino me he puesto ¿No? La flexibilidad del aojador puede permitirle ocupar muchos papeles dentro de un grupo de trabajo, incluyendo el de líder del grupo. En esta ocasión y sin que sirva de precedente al final diré la manera, al menos teórica de deshacerse de un aojador. Ya se sabe ante una dificultad laboral “todo menos aojonarse” ¡glups!
Habilidades del aojador: comienza el día con la habilidad de desatar una maldición sobre un enemigo. Esta maldición no derrota al “compañero” enemigo, pero puede ayudar al aojador a imponerse en el combate. A medida que adquiere mayores niveles en el trabajo, el aojador puede usar este poder de maldecir más a menudo, y se va volviendo más y más potente. También gana adicionales habilidades que le pueden ayudar tanto a sobrevivir como a acosar a sus enemigos.
Dispone de una gran fuerza mental que le ayuda a resistir la mayoría de efectos que nublan la mente o asaltan su espíritu, incluyendo hechizos, ordenes, alusiones, cotilleos.
No, no me propongo hoy asustaros pero es que así son las características del “muchacho”… ¿Cuándo y cómo liquidarlos? Los viernes son los días críticos: los aojadores empeoran o mueren en ese día de la semana. Yo lo sé bien porque a mí me liquidaron un viernes y es el día propicio para que el “exterminador” haga el trabajo.
Uno lo previene con la "higa" (amuleto de brazo o mano cortada cerrada con el dedo pulgar entre índice y corazón), o dirigiendo ese gesto contra el aojoador. Se evita con el conjuro del cabello, la gota de aceite y la taza de agua, que hay que repetir si es muy fuerte. Hay también otras combinaciones con los dedos… si , mírate la mano, no has podido resistirlo ¿Verdad?

Saludos, besos y abrazos, repártanse según proceda.


(1*) Perdón queridos lectores pero es que no se me ocurría una palabra más fuerte y decir “asusta”. Podía herir sensibilidades y no se trata de eso ¿no crees?

viernes, 9 de octubre de 2009

La Galería de los Incordios: El trasgo


Un Trasgo es un duende pequeño, de “apariencia humana”, algunos hablan y hablan sin cesar, otros, los menos conocidos, pero no por ello menos peligrosos, emiten sonidos guturales que bien podrían parecer lenguaje humano. No te dejes engañar por ellos, pueden parecer educados pero esa forma de hablar les permitirá ante algún problema decir: ¿Yo?¿Yo he dicho eso? Noo… estas equivocado, yo he dicho : “Bla, bla bla, bla…”
La leyenda urbana dice que viste “blusa y gorro colorado” No dice nada de si lleva pantalones o falda por qué no está perfectamente determinado su género. Esperemos que sí lleve algo de cintura para abajo, porque si no, ya lo decía Raphael “escándalo es un escándalo” . De todas maneras “los chicos” ya apuntan maneras, porque nos enseñan los “Gayumbos o la tanga” en esos pantalones sin cinturón y además tres tallas mayores. Todo ello muy práctico para ser los próximos campeones de “becarios corriendo con un saco”. Así le podemos dar un cachete a ese trasgo y huir miserablemente, a ver cómo nos alcanzan si los pantalones los llevan por los tobillos.
Para los que dudéis de la existencia de las “trasgas” No hay más que acudir al dicho español que dice: “Es una mujer de rompe y trasga” Que ya sabemos que los “dichos” siempre reflejan una realidad cotidiana y que al final todos en el mundo laboral tenemos que pasar alguna vez “un mal trasgo”.
¿Qué otras características le hacen ser reconocible? Pues yo diría que tiene un “nosequé” en los andares o que tienen las manos agujereadas. Perdonadme la licencia pero es una persona que pide y pide y que por más que le das nunca parece ser suficiente.
Su principal afición es molestar y gastar bromas pesadas a los habitantes de la oficina, romper ordenadores, o cualquier otro material de la oficina, a ser posible el más caro y de difícil sustitución. Asustar al cliente o en su defecto al compañero de trabajo. También es característico en ellos hacer “ruidos inexplicables”.
El trasgo es un duende familiar, y es muy difícil deshacerse de él. Se toma confianzas que tu no le das pero es un profesional de la “materia” y no queda más que “rendirse”.
Algunos , hartos de convivir con un trasgo, se marchan de la empresa “por su culpa”. Pero en ocasiones descubren que éste caminaba detrás. Que da igual donde huyas, que te lo encuentras en la nueva oficina. Al trasgo le gusta ayudar, a su manera, en las labores del trabajo, y la única forma de librarse de él es encomendarle tareas imposibles, como aprender a manejar el programa de gestión de la empresa, hablar con la dirección para que atienda una justa demanda salarial, Organizar “a gusto de todos” las vacaciones de verano o también concretar día, sitio y plan para celebrar cena de navidad o de confraternización.
Es que hay gente “pa tó” ocho horas como mínimo al día y aun quieren verte fuera de horas de trabajo. “eso es amor y no lo que hay por ahí”
Saludos, besos y abrazos, repártanse según proceda

(*) Menos mal que esto solo sucede en la ficción ¿O no? Otro día hablaremos de cómo se les pone “fuera de combate” pero eso ya es otro cantar. A la mayoría de los empleados según la leyenda solo les queda “Trasgar” con el trabajo que le ha tocado y su “duende particular”.