martes, 22 de septiembre de 2009

LOS SIETE PECADOS LABORALES II

Animo! Esta semana acabaré con lo de los pecadillos en el mundo del trabajo, haciendo honor a lo dicho la semana pasada, aun sigo con esos defectillos que nos caracterizan como trabajadores. Empezaré con el que más me identifico, que no es otro que… La pereza, como no pretendo ser original yo casi defino la pereza laboral con aquella frase del dúo Cruz y raya en la que el “Salvavidas” repetía “no, si no es por no ir, que si hay que ir se va… pero que ir pa ná es tontería”. La verdad es que envidio, este es otro de mis pecados, a la gente que trabaja en lo que le gusta disfrutando con lo que hace. Y yo manteniendo que si trabajar fuera bueno no nos pagarían. A esa gente que lo pasa tan bien la envidio tanto, que casi deberían de pagar por ir a trabajar. No, jejeje es una broma, es la envidia que me ciega, es fantástico trabajar de esa manera. Yo soy de los que creen que a España aun le hace falta la “evangelización” de los Recursos Humanos y que los responsables, de verdad crean que el verdadero capital es el humano y que deberían hacer todo lo que esté en su mano para conseguir que los empleados, se sientan identificados con lo que hacen. Las cosas hechas con cariño además de reconfortantes tienen más calidad en todos los sentidos.
La ira puede ser descrita como un sentimiento descontrolado, de odio y enojo. Es posiblemente la reacción más inhumana por su capacidad de cegarnos. En muchos casos, la ira aparece ante las graves injusticias que se cometen en todos los ámbitos del mundo laboral, enfadarnos de tal manera que nos haga perder los papeles desgraciadamente nos quita la razón para dársela en parte al “otro”. Ser impaciente con los procedimientos y el deseo de venganza fuera del trabajo, llevando a hacer justicia por sus propias manos acaba por llevarnos a un callejón sin salida en el que además de no conseguir nuestros propósitos empeoramos nuestra situación en la empresa.
La envidia “Como la avaricia, la envidia se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones: Primero, la avaricia está más asociada con bienes materiales, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que “envidian” desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta.” ¿Qué más podría yo aportar? Si además reconozco ser un envidioso. Claro que creo que mi envidia es “sana” es porque me gustaría estar en su lugar y verme del todo realizado en un trabajo. Es como si en un trabajo “se empeñan” en que solo aprendas cosas “por partes” sin permitirme comprender el “todo” así es prácticamente imposible que hagas el trabajo bien.
En cualquier caso si se aplica un poco de empatía puedes llegar a darte cuenta que es posible que a quien envidies realmente merezca lo que tiene. Además “cuidado con lo que deseas por que puede convertirse en realidad” y que en muchas ocasiones “no es oro todo lo que reluce”.
La soberbia en casi todas las “listas” de pecados, la soberbia es considerado el principal y más serio de los pecados laborales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificada como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, Genéricamente se define como la sobrevaloración del
Yo respecto de otros por superar, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un status elevado. También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás. También se puede tomar la soberbia en cosas vanas y vacías (vanidad) y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado (prepotencia).
Espero para terminar que esta semana os traiga todo lo que necesitáis y que a la vuelta sigamos estando todos que “os tengo contados”
Saludos, besos y abrazos, repártanse según proceda

(*) Esta semana no habrá comentarios o “llamadas” por causa de la pereza. El perpetrador de estas reflexiones pide disculpas por que esta vez no han venido a visitarle ninguna musa “otra vez será” .

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